jueves, 15 de noviembre de 2007
ESTAR ENAMORADO
Estar enamorado, amigos, es encontrar
el nombre justo a la vida.
Es dar al fin con las palabras que para hacer
frente a la muerte se precisa.
Es recobrar la llave oculta que abre la cárcel
en que el alma está cautiva.
Es levantarse de la tierra con una fuerza que
reclama desde arriba.
Es respirar el ancho viento que por encima de
la carne respira.
Es contemplar, desde la cumbre de la persona,
la razón de las heridas.
Es advertir en unos ojos una mirada verdadera
que nos mira.
Es escuchar en una boca la propia voz
profundamente repetida.
Es sorprender en unas manos ese calor de la
perfecta compañía.
Es sospechar que, para siempre, la soledad
de nuestra sombra está vencida.
Estar enamorado amigos, es descubrir dónde
se juntan cuerpo y alma.
Es percibir en el desierto la cristalina voz de
un río que nos llama.
Es ver el mar desde la torre donde ha quedado
prisionera nuestra infancia.
Es apoyar los ojos tristes en un paisaje de
cigüeñas y campanas.
Es ocupar un territorio donde conviven los
perfumes y las armas.
Es dar la ley a cada rosa y al mismo tiempo
recibirla de su espada.
Es confundir el sentimiento con una hoguera
que del pecho se levanta.
Es gobernar la luz del fuego y al mismo tiempo
ser esclavo de la llama.
Es entender la pensativa conversación del
corazón y la distancia.
Es encontrar el derrotero que lleva al reino de
la música sin tasa.
Estar enamorado, amigos, es adueñarse de
las noches y los días.
Es olvidar entre los dedos emocionados la
cabeza distraída.
Es recordar a Garcilazo cuando se siente la
canción de una herrería.
Es ir leyendo lo que escriben en el espacio las
primeras golondrinas.
Es ver la estrella de la tarde por la ventana de
una casa campesina.
Es contemplar un tren que pasa por la montaña
con las luces encendidas.
Es comprender perfectamente que no hay
fronteras entre el sueño y la vigilia.
Es ignorar en qué consiste la diferencia entre
la pena y la alegría.
Es escuchar a medianoche la vagabunda
confesión de la llovizna.
Es divisar en las tinieblas del corazón una
pequeña lucecita.
Estar enamorado, amigos, es padecer espacio
y tiempo con dulzura.
Es despertarse una mañana con el secreto de
las flores y las frutas.
Es libertarse de sí mismo y estar unido con
las otras criaturas.
Es no saber si son ajenas o son propias las
lejanas amarguras.
Es remontar hasta la fuente las aguas turbias
del torrente de la angustia.
Es compartir la luz del mundo y al mismo
tiempo compartir su noche obscura.
Es asombrarse y alegrarse de que la luna
todavía sea luna.
Es comprobar en cuerpo y alma que la tarea
de ser hombre es menos dura.
Es empezar a decir siempre, y en adelante no
volver a decir nunca.
Y es, además, amigos míos, estar seguro de
tener las manos puras.
Texto de Francisco Luis Bernárdez
miércoles, 14 de noviembre de 2007
TOMA EL TIMON DE TU VIDA
¿Te das cuenta de que la vida es como el mar?
Hay días en que son azules y tranquilos, con las aguas acogedoras, deliciosas.
Otros días son nublados, con grandes tempestades, aunque cuando parece que el océano te va a devorar nace un nuevo día lleno de sol y calor.
Navegamos en medio de este océano. Somos lanchitas pequeñas, pero grandiosas. Cada lancha tiene su timón.
En ti esta tomar hoy mismo el timón de tu vida.
Sabes, por la gracia de Dios, el rumbo que deseas seguir.
Sabes que para llegar a tu meta tendrás que atravesar - como todos - grandes tormentas de todos tipos: pasionales, depresivas, morales, económicas. Sin embargo, tienes el timón en tus manos. Como todo marinero, debes saber manejar el timón.
En el orden material, cuando traemos un tremendo dolor de cabeza, nos produce tristeza, depresión, etc. Nuestro barquito empieza a ladearse por un simple dolor de cabeza.
Tomamos un medicamento y enderezamos el barco. Volvemos a sentir la salud normal que nos lleva equilibrados en cuanto a salud física.
Diariamente tenemos que ir gobernando el timón; debemos tomar determinaciones, decisiones, para enderezar nuestra vida.
En el orden moral, topamos con amistades que nos arrastran a cosas no convenientes de diferentes tipos: conversaciones que dañan nuestra mente tranquila, ideas negativas para nuestro vivir.
Hay que tomar el timón de nuestra nave y no dejarlo que nos aparte del equilibrio moral y espiritual.
Tendrás que tomar decisiones. Tómalas con la seguridad de que nada te aparte de tu camino, de tu meta.
Cometemos errores y de ahi vienen nuestras depresiones y nuestra agresividad.
Cuando encuentres en tu vida gentes agresivas y que solo ven lo negativo de los demás, discúlpalas, perdónales de antemano. Son gentes que no han sabido llevar el timón de su vida. Se han apartado del camino de bondad, alegría y amor, que es para lo cual hemos sido creados.
Pero tu toma el timón de tu nave. De ti depende la felicidad, solo de ti.
Vive intensamente el momento presente y gastate todo hoy. Concentra todo tu ser en lo que haces y no temas al futuro. El faro de Dios te cuida y te protege siempre.
Autor Desconocido
martes, 13 de noviembre de 2007
La mujer cansada y su marido borracho!!
Una mujer, cansada de que su marido llegue borracho a casa todas las noches, decide darle un susto para que escarmiente.
Esa noche, cuando el esposo todavía no regresa de la juerga, se disfraza del diablo y lo espera en silencio en la oscuridad.
Apenas escucha girar la llave de la puerta, la esposa se prepara y en cuanto entra el hombre,
alcoholizado como siempre, cae encima de él gritando:
"¡Grrrrrrrrr! ¡He venido a llevarte!"
El hombre mira con tranquilidad y responde:
"Da lo mismo... ¡Hace veinte años que vivo con tu hermana!"
viernes, 9 de noviembre de 2007
LA ÉTICA DEL SINAÍ
Por : Perkei Abot
Mucha gente se pregunta por qué los malvados reciben tanta prosperidad en este mundo. Intentaré responder a esta pregunta relacionándola a una historia acerca de un rico aristócrata que tenía a varios campesinos a su servicio:
Un día llegó el momento en que este hombre rico decidió casar a su hijo. Mientras planificaba este asunto se le ocurrió que a menos que pensara en alguna buena estrategia, sus groseros empleados se aparecerían en la boda y estropearían el ambiente. Sería de muy mal gusto mezclar a esos campesinos nada sofisticados con sus aristocráticos amigos.
Decidió que la mejor manera de evitar esa situación era ofrecerles una parte del banquete antes del comienzo de las festividades. Al fin y al cabo eso era realmente lo que querían. Los llamó y así les dijo: «Mis leales trabajadores, he decidido otorgaros vuestra parte del banquete antes que a todos los demás invitados».
Así lo hizo y puso delante de ellos una mesa llena de carne y bebidas. Los campesinos estaban dichosos. Comieron y bebieron acompañados por los sones de la orquesta y disfrutaron de su buena fortuna. Así su patrón logró cumplir con su obligación hacia ellos y seguir con la boda de su hijo con la conciencia tranquila.
Ahora, si alguien hubiera visto a esos campesinos comiendo, bebiendo y celebrando cuando ninguno de los otros invitados, ni siquiera los compañeros más cercanos del hombre rico llegaran a la fiesta, seguramente estaría perplejo. ¿Es que el rico consideraba a esos campesinos sus invitados más honorables? Pero quien comprendiera las intenciones del anfitrión no se asombraría en lo más mínimo. Hubiera entendido que esa era simplemente una manera de sacárselos de encima.
La lección debería ser obvia. Una idea similar se expresa en el Sifri (Bejukotai) respecto al versículo: «Porque Yo Me volveré a vosotros» (Levítico 26:9). Los Sabios lo explican con una analogía: un rey tiene muchos trabajadores, muchos de los cuales han sido recientemente contratados. Entre ellos se encuentra uno que lleva trabajando para el rey mucho tiempo. Cuando los trabajadores llegan a recibir su salario, el rey se dirige a éste y le dice: «Hijo, me ocuparé de ti cuando haya acabado con estos jóvenes. Ellos han hecho poco trabajo para mí, por ende les pagaré un salario menor. En tu caso, sin embrago, tengo una gran cuenta para saldar contigo».
De la misma forma, tanto los justos como los malvados llegan a El Eterno a recibir sus salarios en este mundo. El Eterno les dice a los justos: «Hijos míos, me volveré a vosotros cuando haya terminado con estos malhechores. Han hecho muy poco por Mí, por lo que les debo una limitada recompensa. Pero con vosotros tengo una gran cuenta que saldar».
Este, nos dicen los Sabios, es el significado del versículo: «Porque Yo Me volveré a vosotros», es decir cuando haya terminado de pagar a los malvados, Me volveré a vosotros.
jueves, 8 de noviembre de 2007
Hijo de Ramera
Madre, hoy no me levanto
No quiero ir a la escuela
Que estas diciendo mi niño
Y a santo de que te niegas
Ayer Pedro el del alcalde
Me llamo hijo de ramera
La madre queda pensando
En recuerdos y en verguenzas
Sabía que pasaría
Lo sabía que puñeta
Hijo debo contarte una historia que paso
Hace unos años muy cerca
En un pueblo junto a este
Hubo una hermosa doncella
Que tenía quince anos
Y una belleza muy fresca
Se bañaba junto al río
En un rincón de la alberca
Un día tres mozos llegan
Para sin ser vistos verla
Se excitan ante esa flor
Rebosante de pureza
Y entre los tres y a la fuerza
Destruyeron en la niña
La más grande de sus prendas
Y de aquel salvaje acto
Lleno de horror y violencia
Saliste tu mi buen niño
Para alegrar mi tristeza
Solo viví para ti
No me entregue fue a la fuerza
Y si eso es una ramera
Que venga Dios y lo vea
Vete a la escuela mi niño
Pero vete sin verguenzas
Con la cabeza bien alta
Y subidito a la acera
Si madre voy a la escuela
Y si a Pedro se le ocurre
Le escupiré la cara
Madre, muchas gracias
Por ser una madre entera
Lito
Noviembre - 2007
viernes, 19 de octubre de 2007
LOS TRES AMIGOS
Cuando la persona se separa del mundo, no le acompaña ni el dinero, ni las joyas, ni las pìedras preciosas, sino la Torah y las buenas obras que practicó en vida.
Esto se asemeja a un hombre que tenia tres amigos: al primero lo quería mucho, no se separaba de él y siempre lo llevaba en su mente; el segundo lo quería, pero no tanto como al primero; y el tercero, en raras oacaciones, lo recordaba.
Un buen día éste hombre habiendo sido llamado por el rey se llenó de pavor y pensaba: "Quizás cometí graves faltas y se me condenará".
Pidió, pues, ayuda a los guardias que le permitieran llevar consigo a su muy querido primer amigo para que le acompañara y hablara bien de él al rey. Pero, !Qué decepción¡, aquél no lo quizo acompañar y lo abandonó al momento.
Completamente desilusionado se dirigió al segundo de ellos recibiendo como respuesta, lo siguiente: "Te acompañaré hasta las puertas del palacio, pero no podré entrar contigo"
Fué entonces cuando el hombre se dirigió a su tercer amigo, aquél a quien no le daba importancia alguna, y se sorprendió al oír éstas palabras: "No tengas miedo, que yo iré delante y hablaré bien de tí".
De la misma manera, todos nosotros tenemos tres amigos: los bienes materiales, los parientes y las buenas obras que hayamos practicado durante nuestra vida.
El día que nos separamos del mundo, cuando ya hemos muerto, nos presentaremos ante el Tribunal Supremo del Rey de Reyes el primero en abandonarnos es el dinero, pues nos vamos completamente desnudos,con sólo una simple mortaja; los parientes y amigos nos acompañan hasta la tumba, mientras que las buenas obras se apresuran a defender nuestra causa ante el Creador, quien nos recogerá en Su Gloria Divina y nos concederá, por supuesto, un fallo favorable según nos lo dice el versículo 8 del libro de Isaías 58 : "Y tu caridad andará delante de tí y la Gloria del Creador te recogerá."
Moraleja: Sólo hay un Justo Juez, el Eterno Creador del universo, en quien debemos poner nuestra total confianza.
Tomado del libro "Libro de Oraciones" editado por el Centro Educativo Sefarad de Jerusalén y adaptado por J.N.Robles Olarte
Esto se asemeja a un hombre que tenia tres amigos: al primero lo quería mucho, no se separaba de él y siempre lo llevaba en su mente; el segundo lo quería, pero no tanto como al primero; y el tercero, en raras oacaciones, lo recordaba.
Un buen día éste hombre habiendo sido llamado por el rey se llenó de pavor y pensaba: "Quizás cometí graves faltas y se me condenará".
Pidió, pues, ayuda a los guardias que le permitieran llevar consigo a su muy querido primer amigo para que le acompañara y hablara bien de él al rey. Pero, !Qué decepción¡, aquél no lo quizo acompañar y lo abandonó al momento.
Completamente desilusionado se dirigió al segundo de ellos recibiendo como respuesta, lo siguiente: "Te acompañaré hasta las puertas del palacio, pero no podré entrar contigo"
Fué entonces cuando el hombre se dirigió a su tercer amigo, aquél a quien no le daba importancia alguna, y se sorprendió al oír éstas palabras: "No tengas miedo, que yo iré delante y hablaré bien de tí".
De la misma manera, todos nosotros tenemos tres amigos: los bienes materiales, los parientes y las buenas obras que hayamos practicado durante nuestra vida.
El día que nos separamos del mundo, cuando ya hemos muerto, nos presentaremos ante el Tribunal Supremo del Rey de Reyes el primero en abandonarnos es el dinero, pues nos vamos completamente desnudos,con sólo una simple mortaja; los parientes y amigos nos acompañan hasta la tumba, mientras que las buenas obras se apresuran a defender nuestra causa ante el Creador, quien nos recogerá en Su Gloria Divina y nos concederá, por supuesto, un fallo favorable según nos lo dice el versículo 8 del libro de Isaías 58 : "Y tu caridad andará delante de tí y la Gloria del Creador te recogerá."
Moraleja: Sólo hay un Justo Juez, el Eterno Creador del universo, en quien debemos poner nuestra total confianza.
Tomado del libro "Libro de Oraciones" editado por el Centro Educativo Sefarad de Jerusalén y adaptado por J.N.Robles Olarte
TRISTEZA KREPUSCULAR
Kuando oskurese el dia i séca el sol
Akarisiando de sus rayos la flor del arvol,
Kuando la nueva estreya briya en el sielo
Porke una tristess me envolta kom un velo?
Se siente en estos momentos una nostalgia,
Ke barre del dia el gozo i la alegria
I mos deca un espanto i ensiguridad
En prezensia de una Natura sin piadad.
No es la noce la kulpavle de este temor
Ni de pensar a la pavor de bivir sin amor,
Ma deve de ser, en nuestro fuerte inconsiente
De sintirnos un dia mas serka de la muerte
Por Salamón Bicerano, 29 de Enero del 1991
Sefardie.-
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