martes, 6 de abril de 2010



El Ejercito Voluntario de Pio Nono



Hacia el año 1848 Roma se había tornado en una sociedad ingobernable debido a los levantamientos civiles contra la presencia del Ejercito Austriaco. Pio IX escapó de la ciudad el día 24 de noviembre de ese año disfrazado de sacerdote. Desde Gaeta, Pio Nono, hizo un llamado a las fuerzas católicas para que lo restauraran a su poder y en Julio de 1849 las tropas francesas tomaron posesión de Roma en su nombre. Él vuelve a Roma en abril de 1850. Psicológicamente nunca se recupero de su exilio de 1848 y por el resto de su vida quedo convencido que las concesiones políticas a la democracia eran negativas y solamente sirven para avivar el fuego de las revoluciones. La luna de miel liberal se había terminado

Por los próximos veinte años la posición de Pio Nono como regente de los Estados Papales dependió completamente de tropas francesas para reprimir las rebeliones. El Mundo Cristiano fue testigo de que el "Padre de Todos los Creyentes" gobernara a punta de bayoneta de una forma muy inepta a mas de 3,000,000 de súbditos que se lo querían sacar de encima a toda costa. El liderazgo de la causa de la unidad de Italia paso a manos de los Piamonteses bajo el Rey Víctor Emmanuel II. Pio Nono admiraba a Víctor Emmanuel y le costaba sostener su orgullo y alegría cuando escuchaba de sus victorias sobre los austriacos. Pero el Gobierno Piamontés en Turín y su premier Cavour, siguió sistemáticamente una política secular y a través de la década de los 50 introdujo una serie de medidas hostiles diseñadas para reducir la influencia de la Iglesia. En 1854, todos los monasterios y conventos en territorio Piamontés, con la excepción de un puñado de ordenes dedicadas al cuidado de los enfermos y la educación fueron reprimidas. Este anti clericalismo radical con reminiscencias de Josefismo y la Constitución Civil, convenció a Pio Nono que el Risorgimento era desesperadamente ateísta, una reencarnación del espíritu de 1789. Italia estaba experimentando una lucha apocalíptica del bien contra liderada por él y del mal liderada por Turín.

El poder temporal del Papa sobre los Estados Papales era central a la visión religiosa de Pio Nono. El Patrimonio de Pedro era 'la simple túnica de Jesucristo ', entregada a cada Papa como una tal llamada “sagrada confianza” para garantizar y defender el “ministerio universal del Papado.” La heroica resistencia de Pio VII dominaba la imaginación de Pio Nono y de sus consejeros. La absorción de los Territorios Papales en una Italia unificada le parecía que eran las maquinaciones del demonio para socavar al mismísimo papado. El tema se llego a su cúspide cuando en 1860 Ancona fue anexada al Reino de Piamonte y los Estados Papales fueron reducidos a dos tercios, transformándose en una angosta franja de tierra en la costa oeste de Italia. El Papa rehusó aceptar la perdida de estas provincias y organizo una brigada internacional de católicos devotos voluntarios reclutados de toda Europa. (Al principio Pio Nono tuvo resquemor de las posibles reacciones de los voluntarios irlandeses debido a la disponibilidad de vino barato italiano) A través de los años 60, mientras subía la presión internacional sobre él para que aceptara la reducción y eventual eclipse de su poder temporal, él se mantuvo serenamente obstinado. Como 'Vicario de un Dios Crucificado' él estaba preparado para sufrir, pero nunca para rendirse. Se arrastraría por las catacumbas sui fuera necesario: Dios lo vindicaría.

Así fue como en el siglo XIX los Papas lideraban ejércitos y hombres a su muerte por la codicia de territorios y poder.



Referencia

http://orthodox.truepath.com/articles/catholicism/oppression/PioNonoArmy.htm

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