jueves, 29 de julio de 2010


C Á P S U L A S
=XIX=

Por: J.N.Rbles Olarte

Hazme conocer Tus caminos Oh Padre Eterno, enséñame Tus sendas¡ Encamíname en Tu verdad, y enséñamelas, porque Tu eres el Creador de mi salvación; en Ti espero todos los días padre Eterno!

Uno de los capítulos más conocidos con respecto a la supuesta mesianidad del Hombre de Galilea es el capítulo 11 de Isaías. Hemos visto ya cómo la genealogía que se nos señala en Mateo NO corresponde a la verdad, ni existe continuidad histórica en la misma. Debemos notar también que no existe falta de continuidad entre los versos 3 y 4, además de que todo el capítulo es profético y nada de lo que allí se describe corresponde ni se puede aplicar a la vida terrenal (¿) de Jesús.

La separación que actualmente existe entre la Casa de Judah y la Casa de Israel permanecerá así hasta tanto venga el Mashiach –David- el hijo del hombre que Él escogió, y quien estará a la diestra del trono del Eterno Creador en tal oportunidad! Lo que hoy podemos ver y jha sido histórico, por así decrilo, es el antisemitismo tan generalizado en el mundo. De ello da fe Salmos 83 que dice, “Venid, destruyámoslos, para que NO SEAN NACIÓN, NI HAYA MÁS MEMORIA del nombre de ISRAEL. ¡Tanto ha sido ese odio generado por las iglesias del mundo contra el pueblo escogido del Creador, y que Él ama tan inmensamente!

La venida del Mashiach será un evento ÚNICO, mismo en el que tanto Judah como Israel serán reunidos y restaurados a su heredad que hoy , naciones paganas y y gentiles, se pelean por poseer! Y hablando acerca de él, nunca existirá otra SEGUNDA venida del Mashiach de y para Israel!

La versión de la Biblia conocida como Septuaginta Griega, o la de Los Setenta, se tradujo entre los siglos tercero y segundo A.E.C. durante el reinado de Ptolomeo Filadelfo (285-246 AEC) supuestamente por setenta y dos traductores Hebreos -dos por cada uno de los doce tribus de Israel- como parodiando a los setenta Ancianos de Israel que se mencionan en Éxodo 24:1 y 9. Ciertamente que su traducción varía tanto en sus estándares de excelencia y exégesis. Es apenas una cercana traducción de su original Hebreo ¡

Valor exegético quiere decir, sencillamente, que el mismo se llevó a efecto para “corregir” algunos puntos de la Hebreas original; también es un preludio del texto Hebreo Masotérico. En pocas palabras, NO es una versión confiable ciento por ciento. De ésta procede también la Vulgata Latina, versión popular que se le atribuye a Jerome, uno de los “padres” de la Iglesia de Roma. Desde ese entonces, las Escrituras Hebreas fueron “adecuadamente corregidas” por ”los monjes escribas de la noche” con el propósito de hacer concordar lo traducido con las enseñanzas propias de la Iglesia de Roma y sus hijas protestantes!

El Eterno Creador es la Roca; perfecta es Su obra; porque todos Sus caminos son justicia; Él es fiel y sin iniquidad, Él es justo y recto. La mala inclinación del pueblo Hebreo es la causa de los daños recibidos porque no se han considerado Sus hijos, ¡generación perversa y torcida¡ (Deuteronomio 32:4-5)

Alegrase mi corazón en el Creador; mi gloria se ha ensalzado en el Creador…No hay SANTO como el Creador, porque no hay otro fuera de TI. ni hay ROCA como nuestro Eterno Creador, ( 1 Samuel 2:1-2)

Dijo David, y lo repito yo, “El Eterno es mi Roca y mi Fortaleza, y mi Salvador; Él es mi Protector, en El confiaré; mi Escudo y el cuerno de mi Salvación, mi Fuerza y mi refugio, Libertador y Redentor mío, de toda violencia!

ABSURDOS QUE ENCONTRAMOS EN EL NUEVO TESTAMENTO: En Mateo 23:35 a Zacarías se le llama hijo de Barakías, cuando en realidad fue hijo de Jehoiada o Yhoyhada, como bien lo afirma 2 crómicas 24:20-21. En Marcos 2:25-26 se dice que David comió de los panes de la proposición de manos del Sumo Sacerdote Abiatar, cuando 1 Samuel 21:2 nos dice que Ajimelek fue el Sumo sacerdote en esa oportunidad. Abiatar, en realidad, sucedió a su padre Ajimelek. Lucas 2:4-5 nos dice que Belén se le conoció con el nombre de Ciudad de David, pero 2 Samuel 5:6-7 dice que Jerusalém, SION, es realmente la ciudad de David. Hechos 7:4 dice que Tera era de 145 años cuando Abram dejó Haram y que ésto sucedió 60 años antes que Terah muriese. Mientras que en Génesis 11:26 y 32 nos cuenta que Terah engendró a Abram cuandon tenía 75 años…y vivió 205 años; muriendo en Haram. Abram partió de Haram hacia Canaam cuando tenía 75 años. Hechos 7:14 nos dice que José trajo a Egipto 75 almas, mientras que en Génesis 46:27 leemos que sólo fueron 70 las almas que entraron a Egipto. Hechos 7:15-16 nos cuenta que José regresó a Egipto y murió allí, además de sus otros hermanos, y posteriormente fueron trasladados a Sichem o Siquem donde fueron enterrados en la tumba de Abraham que había comprado con antelación; pero en Josué 24:32 se nos afirma que sólo José fue enterrado en Sichem y que Jacob compró el sitio a los hijos de Amor, y no Abraham, como lo afirma Hechos 7. 1 Corintios 10:8 nos dice que fueron 23000 los israelitas que murieron por la plaga, mientras que Números 25:9 nos da otra cifra, 24000 almas! Gálatas 3:16 nos dice que las promesas hechas a Abraham y a su simiente (singular). Pero Génesis nos dice que “las promesas fueron hechas a Abraham y SUS simientes, sus descendientes. Lea, para comprobarlo, Génesis 13:16 (….“como el polvo de la tierra), y Génesis 15:13, 26.4, 22.17, etc.etc. Hebreos 9:19-20 nos narra que Moisés aspersó con SANGRE al pueblo y el Libro del pacto, mientras que en Éxodo 24:6-8 dice muy claramente que sólo aspersó sangre sobre el pueblo. En Hebreos 11:21 se nos dice que José se inclinó sobre la cabeza del bastón de su padre Abraham, cuando en realidad se inclinó en la cabecera de la cama de su padre, como lo narra Génesis 47:31. Lo anterior nos demuestra que las Escrituras Hebreas fueron manipuladas para justificar la existencia del Hombre de Galilea, a pesar de que se quiera aducir que ello sea de “poca importancia”.

C Á P S U L A S
=XVIII=
Por: J.N.Robles Olarte

Otros Salmos que la Iglesia Romana ha escogido como estandarte para apoyar la teoría de un Jesús crucificado que representa al Mesías, son Salmos 41, 69 y 110. Si los leemos con una mente abierta y sin prejuicio cristiano, veremos que NO LO SON. Seamos claros, la razón por la cual las profecías del Mashiach de Israel no se refieren a Jesús es porque nunca ellas fueron escritas para referirse a un dios-salvador de Babilonia. Agreguemos, además, el hecho de que el Mashiach de Israel por ningún motivo es el mismo Creador de Israel! El mismo Jesús lo afirma cuando le responde a un hombre, diciéndole, “¿por qué me llamas bueno?...No existe ninguno bueno sino UNO, ese es el Creador” (Marcos 10:17-18). En ésta respuesta del supuesto Jesús vemos claramente que él mismo reconoce y acepta que NO es “dios” y , por ende, no es el Creador!

Un punto muy claro con respecto a las Profecías Mesiánicas es el hecho que las mismas se ubican exclusivamente en el tiempo que el Eterno llama los “Días del Fin”. Lo anterior, por supuesto, excluye de forma definitiva al Jesús de Galilea, y no olvidemos que en galilea se establecieron todos aquéllos paganos de babilonia que reemplazaron a los Judíos deportados en tiempos de Nabucodonosor. Tampoco debemos olvidar el hecho histórico comprobable que tanto Judáh como Israel son dos pueblos y naciones absolutamente diferentes. Por ello la afirmación de que todos los Israelitas NO SON Judíos, pero todos los Judíos SI SON Israelitas!

El Eterno Creador, a través de Sus Profetas, ha advertido que todos los miembros de las Doce Tribus de Israel estarán inmersos en pecado en éstos días del fin. A pesar de lo anterior, Él ha confiado en Su pueblo, los descendientes de Judáh, en la preservación de Su Sagrada Palabra, significando con ello que los Judíos, como un todo, viven de acuerdo a la palabra de su Creador, a pesar de ciertas falencias propias del ser humano como tal.

El libro de Isaías habla de las aflicciones y penas del pueblo de Israel en el “tiempo del fin”. Cuatro reyes importantes y referidos en el libro de Isaías son, USIAH, JOTHAM, AHAZ o AJAZ, y HEZEQUIAH. Encontramos allí que la ubicación del reino a que se hace referencia es uno que no está en los cielos, sino aquí en la tierra, en la Tierra Prometida, donde residió la simiente de Abraham, y que conocemos hoy día como SION o ZION! Allí, en ese mismo libro, se afirma que los hijos del mismo Israel “han sido los opresores, y sus mujeres gobiernan sobre ellos”, sobre los varones. Esto último es lo que prima en nuestra sociedad Occidental moderna, por no decir que a nivel mundial, dando origen al desenfreno moral y ético de nuestras familias y su juventud. ¡Los valores ABSOLUTOS han sido reemplazados por los valores RELATIVOS en todas nuestras sociedades!

La deshonestidad por parte de los “Monjes de la Noche” que tradujeron el libro de Isaías es proverbial. En Isaías 9, versos 6 al 7 –en unas versiones- y los versos 5 al 6, en otras, el tiempo que se usó en el original de Isaías, está en TIEMPO PRESENTE, y no en futuro como lo rindieron aquéllos monjes. Alli se describe que “nace un niño, PELEJOEZEL GIBBOR ABIDSARSHALOM, a quien el Eterno lo llamará, PODEROSO, INTERMINABLE, PADRE, PRÍNCIPE DE PAZ Y CUYO TRONO no tendrá fin. Ese niño no fue otro sino el Rey Hezequíash, quien heredó el trono de su padre el rey Ahaz o Ajaz, y que a la Iglesia de Roma y sus secuaces monjes de la noche, se les dio por afirmar que es el “anuncio” del nacimiento del Hombre de Galilea. La fuente que éstos últimos tomaron para la traducción fue la versión MASOTÉRICA, que no es de fiar en absoluto!

El titulo de PELEJSOEZELGIBBOR ABIASARSHALOM corresponde sólo al de CONSEJERO ADMIRABLE; el título de “Padre Eterno” se le dio a Hezequíash porque representaba al Eterno Creador de Israel, quien habría de ser su SOBERANO para siempre; el otro título de “Principe de Paz”, habla de por sí de la derrota que se le propino a Asiria por parte de Hezequías y la acción directa del mismo Creador en tales eventos! En conclusión podemos decir que el Capítulo siete (7) se enfoca en el padre de Hezequíash, el rey Ahaz; el Capítulo ocho (8) nos habla de las amenazas de invasión por parte de Asiria, y el capítulo nueve (9) habla de los rescates milagrosos por parte del Eterno, tanto de Hezequiash como de Judáh misma.