viernes, 6 de agosto de 2010


C Á P S U L A S
=XXXVII=

Por: J.N.Robles Olarte

Durante el exilio del pueblo Judío en Babilonia, fueron ellos expuestos a las prácticas que allí reinaban, sustituyendo así los nombres de los dioses con un título. Es así como llegaron a llamarlo HA-SHEM, ADONAY, YAWHA, YAH y otros muchos más. A diferencia de las prácticas dentro del Catolicismo Romano, de no tomar el nombre del Creador para nada, veamos en las siguientes líneas si hay algo de irrespetuoso nombrarlo por Su Nombre equivalente: Si deseamos bendecirle, aprendamos de Número 6:27 y Salmos 129:8 Si deseamos proclamarlo como Creador, leamos Éxodo 33:19 y Deuteronomio 32:3 Si pretendemos manifestar temor reverente para con Él, leamos Deuteromio 28:58, Nehemías 1_11 y Samos 61:5, Si lo vamos a glorificar aprendamos de Salmos 86:9/12 e Isaías 24:15, Cuando le vayamos a alabarle con sinceridad aprendamos de 1 Crónicas 29:13, Nehe3mías 9:5, Salmos 7:17 y 9:2, Para manifestarle nuestro amor, apliquemos Salmos 65:11, 69:36, 119:132, Isaías 56:6, Para llegar a conocerle mejor, leamos 1 reyes 8:43, Isaías 52:6 y Jeremías 16:21, Siempre encontraremos liberación a través de Su Nombre como nos lo recuerda Joel 2:32. La ubicación del Templo, del Primero, es el lugar donde Él puso Su Nombre y Su Gloria y no en otro lugar del planeta. Es así cómo la Tierra Prometida tiene un valor incomparable para el mismo Creador y Su pueblo, pues Él mismo la escogió para poner allí Su Nombre y Su Gloria!

Un aspecto de nuestra realidad en el mundo físico que se debe tener en cuenta para poder llegar a comprender a cabalidad lo que el Creador es y cómo actúa, es el FACTOR TIEMPO! Aunque el Creador está en el absoluto control de todo lo que existe y está creando aún, el NO puede ir y regresar en el tiempo físico nuestro. Por ello nos dio el LIBRE ALBEDRÍO. El no sabe en realidad qué es lo que vamos a hacer, o que habrá de suceder mañana aunque Él haya programado toda la historia y eventos futuros del género humano. Si lo hiciera, intervendría en lo que vamos a hacer, y con ello echaría abajo el libre albedrío que nos ha dado, y ello no sería de ninguna ayuda para el propósito por Él ideado, cual es el de que desarrollemos CARÁCTER PERFECTO! Ejemplos de ello lo podemos comprobar en los relatos de Génesis 22:12, 18:21; Isaías 46:9/11, 48:3; 1 Samuel 3:12 y Eclesiastés 3:13. Sólo por la ley de Prueba-Error es que podemos aprender y es por esa razón nos dio el Libre Albedrío.

Así como un arquitecto diseña una construcción cualquiera, dejando saber como ha de lucir su obra al final, de igual forma nuestro Creador, quien diseñó y creó el universo todo partiendo de un acto singular, y sigue creciendo en la media que transcurren los siglos, sabe cómo habrá de lucir en el futuro, Su futuro!. No olvidemos que el tiempo es un limitante nuestro, existe solo para nosotros los seres humano, Para Él el tiempo no tiene ni principio ni fin. Vive en un permanente PRESENTE! Lo que piensa hacer o diseñar lo hace, lo leva a efecto. Una prueba de ello son las Profecías que encontramos narradas en Isaías 44:2 hasta Isaías 46:22 con respecto al Rey Ciro, Doscientos setenta (270) años antes de que Judáh fuese liberada y se volviera a reconstruir el Templo, el Creador manifestó, como un hecho real, tal acontecimiento que se cumplió como Él bien lo había indicado por boca de Isaías. Más claro aún, cerca de doscientos (200) años antes que el Rey Ciro naciera, Él lo designo, señalo, ungió, como Rey! Éste rey Ciro habría de liberar a los Judíos y permitiría que se reconstruyera el Templo que había sido arrasado por allá en los años 722-721 A.E.C. El nombre ISAÍAS significa “SALVACIÓN DEL ETERNO”.

UNA HUMILDE EMULACIÓN AL SALMOS VEINTRES: Oh Padre Eterno, Tú eres Mi Pastor, Mi escudo, Mi gozo; Tú me provees todas mis necesidades, y siempre lo has hecho! Tu me apacientas en verdísimos y frescos pastos de Tu pradera. Aquí puedo yo beber de las grandes fuentes de Tu espíritu, que flye silente pero profundo, a lo largo de las sombras de poderosos robles que me protegen del sol canicular del día. Tú me llenas con nuevas cada vez que siento débil o caigo en pecado. Me ayudas y me guías a hacer todo lo que Te pueda honrar grandemente. Aún cuando camino en el valle profundo de la oscuridad y de las sombras de la muerte no siento temor alguno porque se que Tú estas cerca de mi, aún en aquéllos instantes pasajeros en los que olvido de Ti; siempre estás allí, a mi lado, guiándome y llevándome por Tu camino. Siempre pones ante mí una mesa de banquete con deliciosos alimentos, aún en presencia de mis enemigos. La copa de vino de Tu espíritu desborda por sus lados y cae también sobre aquéllos que están a mi lado. De forma magnífica me has dado la bienvenida como Tu invitado, casi como Tu hijo, y muchas han sido las bendiciones que he recibido a pesar de ser indigno de ellas! Tu justicia, misericordia e infalible generosidad me conducirán a lo largo de todos los días de mi vida. Y después de ello, espero con ansias vivir junto a Ti en Tu Reino y en Tu Santo Monte, de paz, donde el cordero y el león jugarán juntos y guiados por un niño. Cuán Grande, cuán Glorioso, cuán Majestuoso eres Tú, oh Eterno CREADOR y SOBERANO, total GOBERNADORA del Cosmos y sus universos y de todo lo que en ellos se encuentra!

¡SALVADOR! Si, “salvador”, es una palabra que proviene de la Hebrea YASHA y que corresponde a la Strong H-3467. Proviene de una raíz primaria que implica, “estar abierto a”, “ser amplio” o “estar o ser libre de” y, por implicación, “estar seguro, causativo de liberar o socorrer. Debemos notar que la posición de “salvador” no es un “oficio señalado”, como alguien a quien se “escoge o señala” para una posición determinada. Los oficios de Reyes, Sacerdotes o Profetas fueron escogidos, señalados y ordenados por el mismo Creador! No existe otra divinidad que pueda hacer tal labor!. Ese señalamiento es el que el Creador le asigno a David, el MASHIACH de Su pueblo Israel. Por todo lo anterior concluimos que “Salvador” corresponde sólo y únicamente al Creador mismo, y sólo a Él. Él es el ÚNICO SALVADOR de Israel y de todos aquéllos que deseen anexarse a Él, a Su Gobierno, y a Su pueblo!

En el libro de Sofonías, Capítulo 3, versos 15 al 17, veremos cuán claro es el Eterno Creador, el ÚNICO SALVADOR! Cuando el Rey David, el verdadero y único Mashiach, vuelva a la vida como espíritu, adorará al SALVADOR, al ETERNO CREADOR! Es así como al tiempo del Tercer Templo, en los días del fin, el Mashiach adorará al “Salvador”, al único a quien se le puede dar y merece ese título!

Los Brahamanes, Budistas, Persas y otros sistemas religiosos paganos que existieron antes del Cristianismo tenían la costumbre de efectuar sacrificios para el perdón de los pecados personales y familiares. Se hacían sacrificios de animales como toros, cabras o carneros. Pero el colmo de todo ello llega cuando en Romanos 5:8/9, del libro del Nuevo Testamento, se trata de justificar el derramamiento de sangre del “hijo de Dios” para perdonar los pecados cometidos por toda la humanidad. No queremos decir que no se hayan efectuado sacrificios humanos tanto en los pueblos paganos como entre los mismos Israelitas, sino que tal sacrificio no está aprobado ni ordenado por el Creador. No se consigna en ninguna parte de Sus Escrituras . Ésta es una costumbre absolutamente asquerosa, monstruosa, y diabólica., propia de un dios degenerado y obtuso. Recordemos cómo el Creador no permitió que Abraham sacrificara a su hijo Issac, a petición suya. Si lo hizo fue para probar la sinceridad y obediencia que Abraham tenía para con Él, y nada mas . Como criaturas de nuestro Creador, no debiéramos enseñar tales aberraciones porque las mismas se basan en una carnicería y derramamiento de sangre inmisericordes, de origen absolutamente pagano y supersticioso! Ninguna ser humano, y menos inocente, tiene la obligación de sufrir tal castigo, y menos sustituyendo a un tercero culpable. Leam Jeremías 31:30, Ezequiél 18:20 y Deuteronomio 24:16, entre otros más.

El Nombre de nuestro CREADOR no es conocido porque Él mismo lo removió como bien nos lo cuenta Jeremías 44:26/28. Por siglos los mismos Judíos han considerado demasiado sagrado el Nombre para pronunciarlo y lo han sustituido por el de ADONAY, que significa “maestro” o “Señor”, tanto en sus lecturas como en sus oraciones. También lo han sustituido por otro, HA-SHEM, que significa “el nombre . Lo importante de tener en cuenta es que el Creador revela Él mismo Su Nombre y, justamente, no por cualquier Nombre sino por el maravilloso y sagrado NOMBRE que sólo le pertenece a Él, YHWH. Existe una gran diferencia entre decir “Yo Soy el Señor” que decir “Yo Soy el Eterno”. Éste último es personal y directo. De inmediato se deja ver que Su nombre es absolutamente ÚNICO y muy singular y llegar a comprender que Él es el único y verdadero Creador! Siempre hace uso de la PRIMERA PERSONA SINGULAR, “YO SOY el Eterno, no existe otro fuera de MI” (Joél 2:32)

La redención del pueblo Hebreo, Israel, y de todo el mundo estará en manos de nuestro creador. Leamos: “Espera, oh Israel, en el Eterno Creador, tu Soberano, porque en Él está la misericordia, y con Él hay abundante redención. Ël será quien REDIMIMIRÁ a Israel, al pueblo Hebreo de todas sus iniquidades”! (Salmos 130:7-8). Ésta promesa también es válida para todos aquéllos que no siendo del pueblo Hebreo se adhieran y acojan a Él con sinceridad total, ya que Su amor no tiene límites, ni tiempo, porque Su misericordia es INFINITA!

La fe Hebrea, la Abrahámica, no es la misma que la fe Judía. Hay un total de 13 Tribus que constituyen a la nación Hebrea. La fe Abrahámica se basa en la Torah –la Ley- , las Escrituras, y los Profetas. La fe Judía se basa más bien en su Talmud y sus Tradiciones Orales, que en las Sagradas Escrituras Hebreas!

Cuando lleguemos a comprender la grandeza y bondad de nuestro Creador, podremos llegar a temerle y amarle profundamente como una respuesta lógica a ese entendimiento adquirido vía de Su misma misericordia. En otras palabras, llegar a conocerle verdaderamente es llegar a temerle y amarle con reverencia, así como el Rey David llegó a amarle y como bien nos lo narra Salmos 145:3,8/10. Llegar a temerle es reverenciarle basándonos en Su Grandeza y Gloria; en amarle y obedecerle como fundamento de una verdadera relación de amistad y afecto con Él!

Nuestra moderna palabra “LEY” no nos deja ver, en realidad, la bella y altamente positiva significación que en el Hebreo original tiene. Las escrituras siempre hablan de la Torah del Creador en la forma más positiva como bien podemos confirmar al leer Salmos 19:7, 119;142, 97 y 18. Tal palabra Hebrea, Torah o Ley, significa sencillamente “instrucción o enseñanza”. La Ley es, pues, una perfecta, universal y válida “enseñanza”! Los verdaderos discípulos del Eterno Creador deberían volverse a la Ley, a la Torah, ya que es en verdad la LUZ DEL MUNDO ¡

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