jueves, 5 de agosto de 2010



C Á P S U L A S
=XXXII=
Por: J.N.Robles Olarte

Si Su pueblo, el pueblo Hebreo, ISRAEL, no se arrepiente y retorna a Él con un corazón contrito y humilde, vendrá “aquél día”, que se profetiza en Su palabra, con una fuerza tal que ojos humanos no han visto nunca antes. Y ese “temor reverente” es el que tratamos que se vea y entienda por todos y cada uno de los lectores, no como un instrumento de intimidación sino más bien con el deseo sincero de dar esperanzas ciertas, que Él nos ha prometido siempre en Su Manual Instructivo, las Sagradas Escrituras Hebreas!

Cuando nos referimos a ISRAEL, nos referimos a las dos casas o pueblos que en la antigüedad la conformaron, Israel y Judáh! De ninguna manera insinuamos que las bendiciones y perdón del Creador son sólo para el pueblo Hebreo, sino que también ellas son para los pueblos Gentiles del mundo, a quienes también Él les invita a que se vuelvan de sus caminos errados. No dejemos de recordar que el CREADOR es amor, misericordia, paciencia, y perdón. De parte de El lo anterior no se obtiene derramando sangre animal y menos aún, sangre de un ser humano sino que seremos limpios del todo con agua limpia!

Desde el punto de vista de las Escrituras hebreas, Israel, la nación que hoy conocemos con tal nombre, debería seguir las instrucciones y enseñanzas de la fe Abrahámica que, entre otras cosas, no es de ninguna manera ni Judaísmo ni Cristianismo! Existe un hecho digno de anotar y es que los Judíos de hoy día no reconocen a Israel –la antigua Israel- como tal ya que ellos mismos se autoproclaman Israel, como los escogidos de nuestro Creador y Soberano, no siéndolo. Existen unos requisitos básicos para ser israelita. Los podemos encontrar leyendo Éxodo 12:49 y 22:21; Levítico 24:16, Génesis 17:26-27; Ezequiél 47:23. Más aún, un extranjero cualquiera puede llegar a ser Israelita!

Compasivo y benigno es nuestro CREADOR, lento en Su ira y magnífico en Su misericordia. No contenderá Él para siempre, como tampoco guardará Su enojo para siempre. El no ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades; ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados. Porque así como las alturas de los cielos con respecto a la tierra, así ha engrandecido Su misericordia sobre todos aquéllos que Le temen con reverencia. Así como está lejos el oriente del occidente, así mismo hace alejar de nosotros nuestras iniquidades! No hay, ni existe otro Ser como ÉL! Como un padre se compadece de sus hijos, así mismo nuestro CREADOR se compadece de todos aquéllos que LE temen. (Salmos 103:8 al 13)

El CREADOR no está interesado en los caminos del mundo occidental que nos han alejado de Él y sus enseñanzas, consignadas en Sus Escrituras. El Pacto firmado con Israel, aún está en pié, bien firme; requiere de nosotros que lo cumplamos ya que las Escrituras nos ofrecen certeza, y no ficciones como las que ofrecen otras religiones del mundo El Creador es UNO. Por lo menos unas quince veces Él nos hace énfasis de que Él es UNO, y que no comparte Su Gloria, ni Su autoridad, con ningún otro. Así que nuestra obediencia, nuestras lágrimas, y nuestro arrepentimientos demostrará, a las otras comunidades, quién es el pueblo de Israel ¡ Por lo anterior no debemos pensar sólo en nosotros sino también en los demás, nuestros semejantes, que también pueden ser salvos por su obediencia, y sustraídos así de la Babilonia espiritual que cubre a todo nuestro planeta tierra.

El pueblo de Eterno Creador ha cometido dos grandes pecados, 1) haberle dejado a Él como fuente de aguas vivas, es decir, de vida eterna y, 2) el haber buscado otras fuentes espirituales que están agrietadas, con graves problemas de principios morales y éticos, que no pueden brindar vida a nadie, sino la muerte total y absoluta para todos aquéllos que siguen las instrucciones paganas de las naciones gentiles del pasado. Existe, si, que si se volviesen a Él, es lo suficientemente misericordioso como para perdonar hasta los pecados más horribles que hayan cometido, pero ante todo, debemos reconocer nuestras iniquidades y desobediencia! Leer Jeremías 2:13 y 21, 3:12 y 13, y 4:1 al 3!


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